Tutoriales

Así se prepara el arte final para imprimir texturas con relieve

La [r]evolución del diseño sensorial ha llegado con la posibilidad de diseñar e imprimir texturas con relieve. Ya hemos visto en “Imprime texturas: Un acabado para diseñar experiencias sensoriales» cómo este acabado para materiales de gran formato puede convertir cualquier pieza en un auténtico torrente de sensaciones, emociones y sentimientos que provocar en el consumidor. Ahora te damos las claves sobre cómo presentar un perfecto arte final para conseguir una textura con volumen totalmente realista tanto a la vista como al tacto.

La creación de texturas con relieve se consigue mediante la impresión de capas de tinta blanca y/o barniz superpuestas en diferentes volúmenes, dependiendo de la textura elegida para replicar. El barniz, al ser transparente, se puede utilizar de manera cubriente para aportar brillo, o en sustitución de las capas de tinta blanca para crear el volumen de un cristal o simular gotas de agua, por ejemplo, ya que es transparente.

Simulación de cristal tallado impreso sobre metacrilato transparente con capas de barniz para crear las líneas talladas.

Este acabado de gran formato puede imprimirse tanto sobre materiales rígidos, como flexibles, con aplicaciones para publicidad y decoración, principalmente. Por el momento, los materiales rígidos disponibles son los diferentes tipos de dibond, el fórex y fórex de alma negra, y el metacrilato blanco o transparente. Entre los flexibles encontramos el polipropileno y diferentes tipos de vinilos. No obstante, está previsto incorporar de manera progresiva más materiales como el cartón corrugado para packaging, embalaje y expositores PLV.

A continuación, te mostramos, paso a paso, el proceso de preparación del arte final para imprimir una textura a partir de una imagen fotográfica. Las imágenes de píxeles siempre nos van a aportar más información visual sobre los detalles que componen la textura para plasmarla de la manera más real posible:

  1. En primer lugar, se selecciona una imagen fotográfica en CMYK con una calidad mínima de 120 px. Si la imagen tiene baja resolución, el blanco se difuminará más y el resultado no será óptimo.
  2. A continuación, se abre la imagen en Photoshop al tamaño deseado y se convierte a “escala de grises”, esto nos ayudará a discernir mejor cada matiz de la textura en términos de rugosidad y relieve.
  3. Se realiza la selección con la “gama de colores” en las zonas donde queramos aplicar la textura y se rellena de negro 100% para el máximo volumen en otra capa. Se crearán tantas capas como niveles de volumen queramos imprimir, distinguidas por el porcentaje de negro a aplicar en cada una. Se recomienda tener en cuenta los puntos con mayor nivel para aplicar más o menos volumen.
  4. Se crea otra capa a partir de la imagen en escala de grises que debemos saturar con la herramienta “umbral” e invertir con la opción de negro. Ya tenemos la tercera capa para la aplicación del barniz: cuanto más simplificada esté la imagen, más uniforme quedará el barniz.
  1. Se guarda cada capa creada en formato TIFF. -en escala de grises y con la opción de acoplar imagen- y se abren todas en Illustrator. Aquí, se crea una nueva muestra de color en la tabla de “muestras” como tinta plana bajo el nombre “Spot1” que hace referencia a las capas de tinta blanca que aplicaremos para formar la textura. Se crea una segunda tinta plana al 100% de negro a la que se nombrará “barniz”. Coloreamos cada capa con su tinta correspondiente.
  1. Por último, es necesario convertir el arte final con todas las capas -imagen original en CMYK, capas de tinta blanca aunadas en una sola, capa de barniz- a formato PDF y voilá.

Ahora veremos cómo plasmar en el arte final una textura impresa solo con capas de barniz a partir de una imagen vectorizada:

  1. Para este caso, se ha elegido una imagen vectorizada ya que ayuda a distinguir los volúmenes de una manera más simplificada. Este tipo de imágenes se recomiendan cuando se busca aplicar volumen sin demasiados matices. Se abre la imagen en Illustrator y se separa en dos capas: una con el color en CMYK, otra con las líneas o imagen vectorizada.
  2. Se crea una tinta plana al 100% de negro en la tabla de “muestras” bajo el nombre de “barniz”. Se rellena la capa con esta tinta plana.
  1. Por último, se convierte el documento a PDF con las capas en páginas independientes.

Recomendaciones para el diseñador

El resultado de la impresión dependerá de la destreza del diseñador para plasmar con el mayor realismo posible, los diferentes volúmenes que requiera cada textura en particular en el arte final.

Para crear texturas realistas es mejor trabajar sobre una imagen de píxeles que aporta mayor detalle y matices de la textura y su relieve.

Se recomienda trabajar con imágenes con mucho contraste, con texturas muy marcadas o patrones geométricos para distinguir mejor los volúmenes.

Con las imágenes vectoriales es posible plasmar el volumen, pero no la rugosidad que se crea mediante pequeños matices.

El arte final ha de entregarse en formato PDF con una resolución mínima de 120 px y a tamaño real. Este documento PDF debe tener un sangrado perimetral de, al menos, 3 mm y las tipografías utilizadas en el mismo deben ir trazadas.

Es importante elegir el soporte que mejor se adapte a la textura elegida. Para simular vidrieras, el resultado será más realista sobre un soporte transparente, por ejemplo.

Únete ya a la [r]evolución del diseño sensorial y comienza ya a diseñar texturas, tus impresiones serán más tangibles que nunca.

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